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El Mapa

Una mañana El Hombre Sin Tildes camina por un sendero de arena mojada. Las copas de los cipreses se balancean, lentas, y el viento trae a sus pies un enorme pliego de papel arrugado en el que parecen trazarse caminos, carreteras, colinas, mares...

... y montañas.

El hombre se agacha, lo toma entre sus manos y lo estudia con detenimiento.

Es un mapa.

Hay cosas que entiende y otras... se escapan, como lo hacen las puntas de las llamas de una hoguera que enciendes para calentarte, ya dormida la madrugada. Y se percata... de la posibilidad de viajar por el mapa, atravesando bosques frondosos, por los bordes de arroyos, e incluso subir las cuestas de un pueblo fantasma, pero no puede navegar por los r os, ni disfrutar los bellos parajes que esconden C diz, C rdoba...

... o M laga.

En sus lugares mira y ve...
... oc anos de nada.

El Hombre Sin Tildes sigue estudiando el mapa, se pierde.

Unas gotas de lluvia tempranas comienzan a caer sobre el papel, y moja un sendero acentuado de esperanza. Guarda el mapa y sigue caminando.

La tormenta amenaza cercana.

*foto de aquí

-.-

Este es un capítulo inédito de EHST que no incluí en el cuento.

Creer en El Hombre Sin Tildes


Lo más importante a la hora de comenzar a escribir es... creértelo. Creértelo todo. Creer a ciegas en todo lo que hay en tu cabeza. Creer que tus personajes están vivos, que respiran, que hablan y caminan, que sienten, que el vello erizado de sus pieles es el tuyo.


En definitiva se trata de lo siguiente:
1) Imagina una historia y todo lo que la rodea.
2) Créela. Cree que tus personajes viven y se mueven por los lugares que has inventado. Cree incluso que tú mismo puedes pasear y vivir en ellos, en esos lugares y dentro de cada personaje.
3) Siente.
4) Escribe.

Cada paso es fundamental, pero sólo el segundo y el tercero te permitirán definir algo único e imperecedero.

Eso pienso.

Cuando comencé a escribir EHST yo era el protagonista, era yo el que había perdido mis tildes y no podía recordar mi pasado, ni ver los relámpagos. Incluso llegué a caminar como él lo hacía por los lugares que le había inventado, sin ver el océano. También fui carta incompleta, y el silencio que envolvió al Hombre Sin Tildes en el metro, la nieve cayendo... y cada recuerdo que olvidaba.

Todos eran reales. Y hoy lo siguen siendo, porque es la única forma de materializar los sueños.

Creed en El Hombre Sin Tildes y en todo lo que imaginéis.
Vividlo.
Y existirá (por muy pequeño que os parezca).

*foto de aquí

La Segunda Parte del Cuento

Mientras le daba forma a la primera parte del cuento solía anotar ideas para la segunda, a veces sólo eran palabras sueltas, palabras con tilde, claro. Como por ejemplo: Café de Arlés, camaleón, tácito... las escribía en los bordes de mis libretas sin un claro propósito.

Para esta parte ya tenía escritos 3 capítulos (Búsqueda, Pérdida y Noctámbulo), además de La Máquina de Escribir, Remembranzas y Telón, que hacían de inicio y fin de esta segunda parte. La tarea que se me presentaba era más ardua que la de completar el puzzle de la primera parte. Comencé por modificar dos capítulos: Telón y Búsqueda, ya que había párrafos que no calzaban con la historia del protagonista, con la intención de incluir nuevos capítulos y con la de formar bloques para las diferentes maneras de leerlo (un verdadero lío). Además debía resolver cabos sueltos de la primera parte, como el descubrimiento de la música por parte de EHST, una carta o un designio fatal (entre otros).

Tuve que volver sobre mis palabras escritas y corregir, quitar y añadir en exceso, mucho más que cuando escribí mi primera novela. Hasta que al final el reloj quedó completo. No sé si da bien la hora, o si marca los segundos como lo hace el tiempo. Pero al menos yo estoy satisfecho con este hombre. A veces incluso sólo eso me basta.

Estos son los capítulos de la segunda parte:

17. La Máquina de Escribir.
18. Composición.
19. Relámpagos.
20. Música.
21. Poesía.
22. Búsqueda.
23. Pérdida.
24. Noctámbulo.
25. Tránsito.
26. Onírico.
27. Nómada.
28. Crepúsculo.
29. Remembranzas.
30. Telón.

La Primera Parte del Cuento

Abordé la misión de escribir la primera parte de EHST como un juego, un juego en el que no podía escribir palabras con tilde, pero a su vez cada elemento debía tener un significado, como el bote de "T ", las estrellas fugaces que ve caer, una carta incompleta... o el soldadito de plomo.

El protagonista del cuento, desde el principio, se siente vacío, y sale a la calle para buscarle una explicación a lo que le falta. Supongo que todos hemos hecho eso a veces, salir a buscarnos. Y cientos de ellas hemos regresado desnudos a casa, e incluso hemos visto nuestras pertenencias como ajenas, o carentes de significado. Así actúa el HST. Nunca camina recto, porque una persona hace eso cuando camina firme y conoce el sendero, EHST no conoce su presente porque perdió su pasado, e ignora por completo su futuro, de modo que vaga trazando circunferencias.

Estos son los capítulos de la primera parte, ninguno lleva tilde, claro:

1. El Hombre Sin Tildes.
2. Amar.
3. Eclipse
4. La Carta.
5. Lluvia.
6. El Beso.
7. Silencio.
8. Amanecer.
9. Nocturno.
10. Despertar.
11. Piedras.
12. Pesadilla.
13. Destino.
14. Vida.
15. Tiempo.
16. Durmientes.

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El próximo día: La Segunda Parte

El Proyecto Crece

Los primeros capítulos escritos para el cuento tuvieron que sufrir algunas modificaciones para que se amoldasen al resto que tenía pensado. Fue como tener que limar las piezas del puzzle para que encajasen con más facilidad. Al principio escribía capítulos atendiendo mucho más al cuidado de usar las palabras correctas, para no perder la poética, que a lo que le ocurría al protagonista, así que tuve que dejar de lado muchos escritos efectistas y gratuitos que no conducían a nada.

Todos los elementos y voces debían tener su motivo de existencia.

Comencé a pensar en agrupar los nuevos capítulos de tres en tres. Creando pequeñas trilogías en la historia de El Hombre Sin Tildes. Escribía capítulos ensamblados unos con otros sin saber en qué lugar irían colocados en el cuento, una vez acabados los colocaba en el puzzle. Cuando alcancé los 15 capítulos escritos (al menos 9 de la primera parte) me percaté que muchos podían leerse con independencia unos de otros (mejor dicho: una trilogía de otra), que algunos capítulos eran imprescindibles para comprender la historia, y que otros podían actuar de capítulos comodín (podían leerse en el desarrollo del cuento o podían obviarse, a gusto del lector).

La idea de continuar escribiendo así para formar una historia lineal pero que también pudiera desgranarse me atraía bastante. Lo que no sabía es que estaba creando un cuento a la carta.

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Continuará...

(Puedes leer los post anteriores haciendo click en ellos):
1. Introducción
2. La Idea
3. El Segundo Capítulo
4. Remembranzas y Telón
5. Las Primeras Piezas del Puzzle

Las Primeras Piezas del Puzzle

(Este es un post más sobre la historia de cómo surgió el cuento de El Hombre Sin Tildes. Puedes leer los anteriores haciendo click en ellos:
1. Introducción
2. La Idea
3. El Segundo Capítulo
4. Remembranza y Telón)

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Esta era la estructura del cuento que dibujé en mi cabeza (así de simple):

Primer Capítulo
...
Segundo Acto
...
Remembranzas
Telón

Eran cuatro piezas de un puzzle, ya colocadas en su correspondiente lugar.
Los primeros puntos suspensivos serían 3 nuevos capítulos ("Silencio", "Amanecer" y "Nocturno") que responderían al tiempo en que EHST deambulaba sin tildes por el mundo. En esos capítulos el narrador debía contar lo que hacía el protagonista sin usar palabras con tilde. Lo que supuso un reto bastante divertido (a la vez que una tortura) para mí.

Los segundos puntos suspesivos serían otros 3 capítulos (sin títulos aún definidos) en los que el protagonista había recuperado sus tildes (por lo tanto ya podría usar todas las palabras del diccionario). Decidí publicar esos capítulos pero, mientras los escribía, iban surgiendo más ideas, mi cabeza no paraba de vomitar más piezas para el puzzle. Piezas que no cabrían en un blog.

Y viendo que el cuento crecía, a veces a pasos agigantados, decidí guardarme los nuevos capítulos. A veces escribía 2-3 capítulos de un tirón, y otras veces daba de lado la historia durante semanas enteras.

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El próximo día: El Proyecto Crece.


*foto de aquí

Remembranzas y Telón. Comienzo y Fin.

Tenía un relato corto a medias que quería poner en Scriptoria. Uno sin título y que no sabía cómo culminar. No explicaré aquí de qué iba (aunque los que leísteis los 4 capítulos que escribí lo sabréis) pero, pensando en el protagonista del cuento, culminé ese relato y lo titulé Remembranzas. Encajaba muy bien como el comienzo de la historia de EHST y como tercer capítulo.

Remembranzas respondía a dos de las preguntas que me hice:
"¿Quién era EHST antes de perder las tildes?" y
"¿Por qué las perdió?".

Ya tenía escrito el comienzo... sólo me quedaba el final, y era algo que tenía ante mí, muy claro, tras terminar de escribir Remembranzas. De modo que el cuarto capítulo, el final, salió de seguido, y como veía al cuento como una obra de teatro lo titulé Telón. Ya tenía respuesta para:
"¿Cómo acaba el cuento?".

Quedaba darles solución a las preguntas más difíciles...
"¿Qué hizo EHST hasta que recuperó las tildes?".
"¿Qué hizo después de recuperarlas?"
... lo que yo no sabía entonces es que responderlas como es debido me llevaría algo más de un año.

*foto: autorretrato de Egon Schiele

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El próximo día: Las primeras piezas del puzzle.

El Segundo Capítulo. Tildes

Una semana después de publicar en Scriptoria lo que había escrito sobre EHST escribí un segundo acto. Lo llamé así porque mientras lo escribía lo visualicé como una escena de una obra de teatro.

La correspondencia con la realidad de este capítulo es que me compré un nuevo portátil (del primero se había quemado la placa base), así que el hombre del cuento recupera la tilde probando a escribirla en el teclado de un nuevo portátil. Algo tonto, pero con cierta lógica ¿no? Si no tienes algo y lo quieres... hazte con él. Aunque en la versión definitiva del cuento el hombre adquiere una máquina de escribir (algo más bohemio y nostálgico en los tiempos que corren).

Una vez recuperada la tilde el hombre se percata que puede recordar el pasado, algo que no podía hacer antes y, recordando, se da cuenta que hay una mujer a la que ama y desconoce...

Aun con ese cabo suelto la idea del cuento se cerraba con estos dos capítulos.
Fácil.
Sencillo ¿verdad?...
... pues no.

Yo seguía haciéndome preguntas. Y sobre todo eran estas:
"¿Quién era EHST antes de perder las tildes?".
"¿Por qué las perdió?".
"¿Qué hizo hasta que las recuperó?".
"¿Qué hizo después de recuperarlas?".
"¿Cómo acaba el cuento?".

*la foto es un detalle de mi Olivetti Lettera 42
*Ofrezco la versión definitiva del primer capítulo del cuento aquí (también tenéis un vínculo en el lateral)
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El próximo día: Remembranzas y Telón

La Idea. El Primer Capítulo.

Escribí el comienzo de EHST hace más de un año, mientras volvía a casa en el metro de Madrid y tras intentar en vano, durante todo el día, escribir las tildes en un teclado mal configurado de un ordenador.

Al salir de la oficina me senté en el metro e imaginé lo triste que sería para un hombre enamorado vivir sin poder escribir las tildes, ni ver todo aquello que las llevase. Imaginé que se perdería disfrutar de muchas cosas, como por ejemplo contemplar el océano, los relámpagos...

Al comenzar a escribir en mi libreta me percaté que los cuentos empiezan con una palabra: Érase. Y que al llevar tilde el cuento no podría empezar así. De modo que de manera inmediata me convertí en el narrador de EHST, con un claro propósito: intentar reflejar en el texto el retrato de este Hombre Sin Tildes, triste por no poder disfrutar de todas las cosas bellas de la vida.

Antes de que acabase el trayecto en el metro ya tenía escrito el cuento corto. Apenas ocupaba 3 páginas de mi libreta de bolsillo... y así se quedó.

Lo que yo no sabía entonces es que el protagonista de la historia y la figura del narrador de EHST se quedarían conmigo, gestando el momento en que el personaje recuperase sus tan ansiadas tildes.

*foto: EHST en un detalle de "Eclipse", una de las ilustraciones que Juan Luis R. ha realizado para el cuento.
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El próximo día: El Segundo Acto

Introducción

Supongo que ahora que he acabado de escribir este cuento de algo más de 80 páginas... me toca hablar de él.

Tengo un amigo que me dice que en ocasiones es más interesante el proceso de elaboración que el resultado en sí. Y lleva razón. Aunque no sé si en este caso es lo mismo, me he decidido a poner aquí por escrito cómo surgió y cómo se desarrolló El Hombre Sin Tildes.

No sé cuánto escribiré ni si aburriré con el tema (es muy probable), pero me apetece hacerlo.

Para mí ha sido un trabajo de relojero. Como si en lugar de escribir las palabras las fuera acoplando al engranaje que forma el cuento. Con esto no estoy echándome flores, simplemente dejo claro que la manera en que he escrito El Hombre Sin Tildes es distinta a cualquier otra usada para elaborar un relato o novela que haya escrito antes. No ha sido en absoluto un acto lineal. He tenido que regresar sobre mis pasos multitud de veces y hacer cambios e intercalar elementos y nuevos capítulos para luego poder continuar.

Ha sido como construir desde la nada un puzzle usando una maquinaria inventada que escupiera piezas para la ocasión, sólo para después de acabar... destruirla. Y no he parado hasta verlo un reloj suizo perfecto (perfecto a mi modo, claro). Para llegar a eso he tenido que dar de lado el cuento varias veces, durante meses incluso; ya sea porque no encontraba las piezas/palabras adecuadas, o porque las tenía cerca y no sabía verlas.

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El próximo día: Cómo surgió la idea

Nacimiento

Ya está.

El Hombre Sin Tildes ya está completo. Ya empieza a gritar y a patalear como hacen los recién nacidos. Ahora me toca enseñarle a dar sus primeros pasos, y hablar de él, como si fuese de verdad.

¿Será capaz de llegar lejos?...
Ya veremos.

A partir de ahora comienzo la búsqueda de un editor que esté interesado en él. Primero en leer su historia, y luego en publicarla. No sé si tendrá más suerte que mi novela o acabará, por momentos, relegado al fondo del cajón cerrado de mi escritorio.

Por ahora os dejo con las primeras notas de Incertidumbre. Uno de los temas musicales que mis amigos Jesús y Alex están componiendo, orquestando y arreglando para el cuento de El Hombre Sin Tildes.

Si alguien sabe leer música... adelante :)P.D.: Volveré pronto por aquí.